Érase una vez una pequeña chiquilla de pelo castaño como el roble, ojos negros como el ébano, piel blanca como la luz que cada mañana acecha en tu ventana y sonrisa cual luna creciente en una noche de verano. Nada más era sabido de ella, no tenía nombre ni edad, familia ni amigos, casa ni colegio… Vivía en cierto lugar de cierto sitio, quizá aquí, quizá allá; lo único cierto, es que vivía. Sus dientes, blancos como un abeto en un invierno nevado, se reflejaban cada mañana en los charcos de las calles; y sus labios, del color de las rosas, los protegían del frío de un invierno helado. El murmullo de los pájaros se escuchaba a su paso cual eco en caverna profunda y, los habitantes, la miraban pasar mientras, en sus cabezas, imaginaban como era posible lo que estaban observando. Pasos firmes dirigidos al frente cual militar que desfila en el día de la patria y mirada fijada en el objetivo hallado en un horizonte infinito. Seguida era por curiosos cada día, más nunca, jamás de los jamases, nadie había logrado encontrar el destino de aquella niña perdida. Niña perdida que iba y volvía de las estrellas cada noche, viajaba a un mundo de sueños al que nadie podía asistir, del que solo ella era testigo directo y que le hacía sonreír. Sonreír cuando caminaba, cuando miraba, cuando volaba, cuando amaba, cuando dormía, cuando soñaba… Nadie entendía por qué, pero esa luna de su cara siempre permanecía iluminada, tras ella siempre había un sol para darle luz y calor, para mantenerla siempre viva. Era su alimento y su bebida, sus pensamientos, sus sentimientos, sus actos, su corazón… Su sonrisa era su vida.Un día, bien entrado el invierno y con los vecinos esperándola como de costumbre, una ráfaga de viento tomó el relevo de la joven que, por primera vez, no apareció. Un ligero murmullo se escuchó en las calles, algo había ocurrido y no se sabía el que, pero prefirieron no darle importancia y esperar al día siguiente. El día acabó y uno nuevo se dio a conocer. Más gente que de costumbre abarrotaba los callejones para volver a ver la sonrisa de la niña, y esta vez no les defraudó. Enfiló el boulevard como solía hacer, pero antes de verla, los asistentes sintieron algo en sus corazones, el éxtasis por verla se había convertido en tristeza y ya nada parecía hacerles felices. Al apreciar la dulce cara de la chiquilla cayeron desplomados como si un tornado arrasara el lugar… Mientras, la niña seguía caminando, esta vez rumbo a ninguna parte… Día tras día y semana tras semana la niña atravesaba los callejones y se perdía en la baja niebla de un valle madrugador. Valle azotado por los vientos y penumbras, nevadas y amarguras, lluvias y tristezas de una mañana sumida en la miseria de la soledad. Esto hacía que los que allí vivían anduviesen cabizbajos día y noche, producto de una sensación transmitida por aquella chiquilla cuya sonrisa fue asolada por el viento… Vuelve niña perdida, vuelve a tus paseos por las estrellas, a tus largas caminatas sin fin, vuelve a hablarnos con la mirada, vuelve a mostrarnos esa sonrisa cada día, la que hace que alcemos la cabeza y te admiremos por haber nacido, vuelve solitaria acompañada por todo aquel que comparte contigo una sonrisa; de corazón te pido: vuelve…
"Es más fácil obtener lo que se desea con una sonrisa que con la punta de la espada."William Shakespeare.
Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas.
jueves, 22 de enero de 2009
No lo conoces de nada, pero sientes algo muy especial hacia él que hace que le confíes todos tus secretos más profundos. No le cuentas tu vida, ni tus aficiones, ni todo aquello que haces día a día porque no tiene importancia. Lo importante es saber que está ahí, al otro lado del teléfono, del ordenador o de unas cuantas paredes. Sin saber por qué sientes la sensación de que esa persona es tu igual, no es un amor como el que habías vivido en tus quince años de vida, no quieres estar con él para comerle la boca sino que lo quieres para sentarte en un banco a su lado y hablar durante horas; y tampoco es tu amigo, pues no lo conoces lo suficiente, sabes su nombre y poco más. Llevas años y años viéndolo cada día pero nunca te habías fijado en él, era una persona más que iba a tu mismo instituto al que no prestabas atención. Más un día, por casualidad, te encuentras con él y le saludas; unos días después te llega un mensaje suyo; más tarde lo llamas y habláis durante horas si saber de qué. Sería erróneo llamarle confianza pero hay algo que te impulsa a llamarlo cada noche, a hablar de nada con él, sin ese nada no duermes a gusto, necesitas saber nada pues ese nada o ese todo es lo que sientes por él. Cuando os veis, no escuchas más que un simple hola y sientes que necesitas hablar con él igual que cada noche o cada tarde más eres incapaz. No encuentras ni el momento ni la oportunidad para intentar pasar del hola al que tal. Van pasando los días y todo sigue igual, cada vez sientes una mayor necesidad de acercarte a él o decirle si quiere quedar algún día pero no eres capaz. Cierto día, de nuevo fruto de la casualidad, te das cuenta de alguna manera que él ya quiere a alguien. Las lágrimas comienzan a resbalar por tus mejillas y te preguntas la razón; si solo es una persona a la que no conoces y con el que nunca has hablado de tú a tú, ¿por qué lloras al saber que está enamorado de otra? Te das cuenta entonces de que sí era especial, muy especial, no era ni un conocido, ni un amigo, ni quizá u posible novio; pero no tienes nada que hacer así que lo más correcto sería tratar de quedar como amigos sin que él nunca se enterase de lo que sentías. Haciendo que pareciese casualidad le preguntas de quien está enamorado y todo eso. Echando por suelo las pocas esperanzas que tenías de ser su amiga, no te lo dice; se lo vuelves a preguntar, no te lo dice; una vez más, no te lo dice hasta qué, en una conversación vuelve a salir el tema y te dice al fi que esa persona eres… ¡tú! No te lo crees, no te conoce como te va a querer, es imposible. Vuelves a preguntar por quien iba, la respuesta es la misma. Poco a poco te vas creyendo todo lo que te dice, nada es imposible, y te das cuenta que ambos sentís lo mismo, no sabes si es amor o no, pero los dos sois especiales para el otro. A veces piensas que deberías decirle algo o quizá pedirle algo pero las cosas no cambian en absoluto. Seguís si hablar cara a cara mientras cada noche los mensajes van y vienen. Los días pasan y te vas dando cuenta de que… ¿estás enamorada? Imposible. Transcurre el tiempo y todo sigue igual, discusiones a cientos pero cada día sientes más la necesidad de sentarte a solas a su lado.Una noche, mientras, aburrido, buscas algo que hacer, te das cuenta de que todo, todo es mentira…
Cuando todo parece ir a la perfección; tus amigos te apoyan, tienes a todas las chicas que deseas y más, tu familia está más o menos estable y te sientes un chico afortunado con tus notazas y tu cuerpazo. Día a día te vas haciendo un poquito más feliz hasta que llegas a ser un chico modelo para cuaquiera. Cierta mañana de domingo te levantas como siempre y te das cuenta de que hay algo diferente, tu madre no te tiene hecho el desayuno, tu padre no te está llamando para que espabiles porque quedaste con él para jugar un partidillo, en tu mobil ya no hay decenas de llamadas perdidas de tus amigas (de hecho, no lo encuentras por ningún lado) ni tienes a tus amigos del alma sentados en tu sofá esperando impacientes a que bajes. Si, algo ha cambiado, y creo que no como te gustaría. Tu madre entra en la habitación, te da los buenos días y dos besos. Tratas de devolver el saludo pero de tu boca no sale más que aire, quizá una afonía, o quizá una simple paranoia. Tu madre parece no estar muy interesada en la razón a pesar de que pone una cara un poco rara al ver tus labios moverse y no escuchar nada, probablemente le ocurra lo mismo que a ti. Sobre tu mesilla ves una pizarrita con un rotulador encima, te parece raro, pero había sido tu madre, seguro; la coges y la guardas en un cajon con el propósito de no volver a verla. Abres el armario y coges la ropa que te vas a poner, vaqueros y camiseta, y observas que, sobre tu escritorio se halla una especie de libro muy, muy gordo. ¿Qué ha pasado en mi habitación mientras dormía? De momento no ha ocurrido nada peligroso asi que decides mantenerte callado. Te duchas, desayunas y te vas a la sala, donde tu padre está viendo un partido de hockey. Te sientas e el sillón y simulas que atiendes al partido a pesar de que no te interesa lo más mínimo y lo que tu deseas es salir a jugar un partido de baloncesto no estar sentado viendo como corren unos jugadores. Tu padre detecta algo extraño en ti, quizá que no le hayas hablado, así que te pregunta que pensabas hacer a lo largo del día. De nuevo de tu boca no sale palabra alguna y tu padre se apresura a decir indeciso lo siguiente: ¿la pizarra?Se referirá a la que has metido en el cajón, o tu padre también se ha vuelto loco. De todos modos, no tienes ganas de ponerte a pensar por la mañana asi que coges un papel y escribes: "estoy afonico, no me sale la voz" y se lo muestras a tu padre. De un salto se levanta de sus aposentos y corre gritando el nombre de tu madre. Se pasan algo más de media hora hablando, seguramente sobre como tratar tu afonía mientras tu zappeas un poco y esperas el veredicto. Al finalizar el tiempo de charla tu madre se acerca a ti y te dice que vayas hacia el coche. Te gustaría saber a donde vas pero como tu voz sigue sin salir te mantienes callado. Supones que te llevaran al centro médico o como mucho, al hospital. Pasas por delante del centro médico, el coche no se detiene; pasas por delante del hospital, sigue sin detenerse. Entonces, ¿a donde vamos?. Buscas una hoja para escribir pero no encuentras nada, tu única opción es callar y esperar. Tras unos largos minutillos es vehículo se detiene, tus padres bajan y tu, les sigues. Entras en un edificio, subes miles y miles de escaleras y entras en un piso parecido a la consulta de un dentista, muy bonito pero sabes que va a doler… Tus padres te presentan a un hombre, con barba y aspecto bonechón, podríamos decir que era Papa Noel en carne y hueso. Él te saluda y tu le levantas la mano para agradecerselo aunque ya ni intentas soltar alguna palabrita. Sin comerlo ni beberlo tienes que tragarte un discurso de tres pueblos sobre lo mucho que vales y que debes relacionarte y no hundirte nunca, o al menos eso crees porque habías dejado de atenderle cuando a los tres minutos viste una mosca… Te vas de alli sin hablar con nadie, llegas a casa y te acuestas, ha sido un día muy raro, para olvidar. Te acuestas pensando en que mañana será otro día verás a tus amigos aunque sea en clase y te podrás chulear un rato ante las chicas…Llegas al instituto, nadie te dirige la palabra ¿que pasa?, la gente se dedica a no mirarte y mucho menos hablarte. Sin mediar palabra con nadie entras en clase, alli todo debe ser normal, tu te pasas toda la clase con la mano levantada mientras el resto se aburre un rato. Al principio bien pero, cuando la profesora hizo una preguta en alto y tan solo tu tenias la mano alzada, no te dio la palabra como de costumbre, sino que cambio de tema y prosiguió con la explicación. Al salir de clase fuiste a la esquina donde siempre quedabas co tus colegas para hablar y echar unas risas. Cuando te vieron llegar, y con una excusa muy poco creible, huyeron cual alma que lleva el diablo. Ahora las chicas ya no te guiñaban un ojo para que fueras a junto de ellas sino que ponían cara de asco y giraban la cabeza bruscamente. Recordabas perfectamente que tu aspecto era el mismo ya que antes de ir a clase te mirabas en el espejo de tu habitación para corregir pequeños detalles en tu imagen, cada vez entiendes menos.Al fondo del interminable pasillo ves a alguien a quien no habias visto nunca, es una chica, debe ser nueva, no recuerdas haber hablado con ella. Mientras te planteabas si acercarte a ella o no, la chica se va acercando poco a poco a ti, hasta llegar a un punto en que respirais un mismo aire. Te sientes un poco avergonzado ya que no puedes hablarle pero, de hecho, ella tampoco lo hace… Se dedica a mirarte fijamente, de una manera muy diferente a como te miran el resto de chicas, no solo clava su mirada en la tuya, sino que penetra más adentro, llega a tocar ese corazoncito que tan pocas veces habías utilizado como una potente maquina de infrarrojos que te atraviesa. Eres incapaz de girar la cabeza y dejar de mirarla a los ojos, no puedes mover ni un milimetro tus ojos ya que vuestras pupilas son paralelas unas con las otras, no puedes ver el color de sus ojos, pues tu mirada está dirigida hacia su interior, no es alta, ni delgada, ni baja, ni gorda; es ella. El infinito convertido en un segundo y un segundo convertido en infinito es el tiempo que pasais mirandoos de la misma manera, simetricamente como un buen arquitecto, los ojos no son iguales; las miradas sí. Entonces, y si saber por qué, tu brazo se encuentra sobre sus hombros y el suyo sobre tu cintura; sin dejar de miraros…
El timbre suena, como un hasta siempre ella se aparta de ti y tú dejas de mirarla y, como habia aparecido, se va perdiendose por ese interminable pasillo… No sabes lo que ha pasado pero tampoco quieres saberlo, lo que importa es que has vivido algo increíble e inigualable, lo que importa es que, en el dorso de tu mano encuentras escrita una frase: Ambos tenemos el mismo problema. Es posible que no exista la magia, es posible que no exista el infinito, pero perdonen que dude que alguien pueda negar la existencia del amor.
“Las palabras están llenas de falsedad o de arte; la mirada es el lenguaje del corazón”William Shakespeare
El timbre suena, como un hasta siempre ella se aparta de ti y tú dejas de mirarla y, como habia aparecido, se va perdiendose por ese interminable pasillo… No sabes lo que ha pasado pero tampoco quieres saberlo, lo que importa es que has vivido algo increíble e inigualable, lo que importa es que, en el dorso de tu mano encuentras escrita una frase: Ambos tenemos el mismo problema. Es posible que no exista la magia, es posible que no exista el infinito, pero perdonen que dude que alguien pueda negar la existencia del amor.
“Las palabras están llenas de falsedad o de arte; la mirada es el lenguaje del corazón”William Shakespeare
Guan, chu, zri… Salen al escenario y la canción empieza, la gente comienza a rugir y a dejarse las cuerdas vocales tiradas por el suelo. Todos, sin excepción, cantan y bailan al son de la música. Tú te encuentras en una esquina, al fondo y prácticamente no ves nada. La verdad, no te importa, solo estás allí para pasar el rato, ni siquiera te gusta la música. Te habían regalado dos entradas y, para no tirarlas, habías decidido buscarte una pareja e ir a intentar disfrutar de su compañía. Te dieran los pases un mes atrás pero, por mil y una razones y excusas, no habías logrado encontrar a nadie que te acompañase así que, muerto por la desesperación, se los habías regalado a un mendigo que pedía a las puertas de la catedral.Tienes muchas dudas quizá sería mejor largarse de allí y echarse en cama esperando el comienzo de una nueva vida, pero como no tienes sueño, decides quedarte y esperar a ver si tu alma gemela se encuentra en la otra esquina del lugar. Pasa los minutos y con ellos las canciones y nadie se acerca a ti. La multitud se encuentra apelotonada en diez míseros metros cuadrados y tú tienes para ti solito otros inmensos diez metros cuadrados. A pesar de la afonía aguda que muchos sufren todos siguen cantando y saltando y tu, harto de vivir, echas u vistazo a tu alrededor a ver si hay alguien que no disfrute y así poder acercarte a él pero no encuentras a nadie.Cuando el repertorio se ha acabado y comienzas a desvanecerte la multitud pide a grito una canción más, y lo dicho, una más. A caballo entre el alivio por el final y la desesperación por darte cuenta de que no eres nada ves a una chica de dulces rasgos, y como no tienes nada que perder, te acercas a ella. Por el camino piensas en que la noche se podía estar salvando, en que aquella joven tiene un brillo especial en los ojos… En ese momento dejas atrás el resto de tu vida y tan solo puedes pensar en qué sucederá con la muchacha. Cuando tan solo te encuentras a dos pasos de ella y las dudas de qué decir se asoman observas que un chaval se acerca a ella, la saluda, la abraza… y la besa. Vuelves a esa esquina donde habías pasado toda la noche, las lágrimas resbalan por tus mejillas. Te das cuenta que la soledad te ha absorbido y te sientas… te sientas para nunca jamás levantarte…
“Vivimos como soñamos, solos” :( Joseph Conrad
“Vivimos como soñamos, solos” :( Joseph Conrad
.-When you walk through a stormHold your head up highAnd don't be afraid of the darkAt the end of the stormIs a golden skyAnd the sweet silver song of a larkWalk on through the windWalk on through the rainThough your dreams be tossed and blownWalk on walk on with hope in your heartAnd you'll never walk aloneYou'll never walk aloneWalk on walk on with hope in your heartAnd you'll never walk aloneYou'll never walk alone-.
Hay veces en que la Soledad llama a tu puerta y te quedas dudando que hacer, si abrir e invitarla a pasar un rato para que te haga compañía o si darle un portazo en las narices y no estar acompañado por nadie, ni siquiera por la Soledad. La pregunta es: ¿es mejor estar solo sin absolutamente nada ni nadie pero no sentirte solo o quizá sea mejor estar acompañado de la Soledad que te habla y replica sin parar que te introduc e un agujero negro "infinito".La gran mayoría dirá: - Pues si no me voy a sentir solo prefiero estar sin nadie...Yo no. La soledad que me acompañaría en cada lugar por el que camino, en cada cama en la que duermo, en cada árbol en el que me cobijo, en cada playa en la que nado y n la que tomo el Sol... Pero esta soledad me haría desear que algú dia pudiera caminar al lado de lap ersona a la que quiero, pudiera compartir mi cama con ella, pudiera cobijarme de la lluvia abrazado a ella, pudiera irm a la playa, a la montaña, al rio, al pueblo, a la ciudad, a cada uno de los rincons mas inimaginables de ste mundo al lado de tan solo una simple persona, que no significa nada, no es nada, no importa nada, no sabe nada, no dice nada pero persona con la que Cupido te ha unido, una persona con la que deseas abatir a la Soledad, para siempre. Una vez hayas encontrado a esa chica o a ese chico, a ese perro o a esa perra, a ese cerdo o a esa cerda nunca jamás volverá a llamar la Soledad a tu puerta. No quieras librarte de la Tristeza, Añoranza, Odio, Soledad... porque entonces nunca podrás luchar por conseguir aquello que más dbemos preciar en este mundo; la Alegria, Esperanza, Amor, Amistad... Aprende a sentir lo bueno y lo malo aprende a perder y a ganar, a sufrir y a disfrutar, a llorar y reir porque cuando todos esto sentimientos ronden tu cabza y, sobre todo, tu corazon, sabrás ganar, disfrutar y reir sin miedo a nada, con la cabeza bien alta y sabiendo que puedes caerte mil veces pero dbes luchar por morir besando a esa persona con un orgullo que nadie te podrá quitar jamás, con la que has vencido a la Soledad ya que es mejor morir de pie que vivir arrodillado...
"El hombre solitario es una bestia o un dios" Aristóteles
"El infierno está todo en esta palabra: Soledad." Víctor Hugo
Hay veces en que la Soledad llama a tu puerta y te quedas dudando que hacer, si abrir e invitarla a pasar un rato para que te haga compañía o si darle un portazo en las narices y no estar acompañado por nadie, ni siquiera por la Soledad. La pregunta es: ¿es mejor estar solo sin absolutamente nada ni nadie pero no sentirte solo o quizá sea mejor estar acompañado de la Soledad que te habla y replica sin parar que te introduc e un agujero negro "infinito".La gran mayoría dirá: - Pues si no me voy a sentir solo prefiero estar sin nadie...Yo no. La soledad que me acompañaría en cada lugar por el que camino, en cada cama en la que duermo, en cada árbol en el que me cobijo, en cada playa en la que nado y n la que tomo el Sol... Pero esta soledad me haría desear que algú dia pudiera caminar al lado de lap ersona a la que quiero, pudiera compartir mi cama con ella, pudiera cobijarme de la lluvia abrazado a ella, pudiera irm a la playa, a la montaña, al rio, al pueblo, a la ciudad, a cada uno de los rincons mas inimaginables de ste mundo al lado de tan solo una simple persona, que no significa nada, no es nada, no importa nada, no sabe nada, no dice nada pero persona con la que Cupido te ha unido, una persona con la que deseas abatir a la Soledad, para siempre. Una vez hayas encontrado a esa chica o a ese chico, a ese perro o a esa perra, a ese cerdo o a esa cerda nunca jamás volverá a llamar la Soledad a tu puerta. No quieras librarte de la Tristeza, Añoranza, Odio, Soledad... porque entonces nunca podrás luchar por conseguir aquello que más dbemos preciar en este mundo; la Alegria, Esperanza, Amor, Amistad... Aprende a sentir lo bueno y lo malo aprende a perder y a ganar, a sufrir y a disfrutar, a llorar y reir porque cuando todos esto sentimientos ronden tu cabza y, sobre todo, tu corazon, sabrás ganar, disfrutar y reir sin miedo a nada, con la cabeza bien alta y sabiendo que puedes caerte mil veces pero dbes luchar por morir besando a esa persona con un orgullo que nadie te podrá quitar jamás, con la que has vencido a la Soledad ya que es mejor morir de pie que vivir arrodillado...
"El hombre solitario es una bestia o un dios" Aristóteles
"El infierno está todo en esta palabra: Soledad." Víctor Hugo
La luna vestirá de argento la mar cuando el sol al fin se esconda tras las montañas, cuando las nubes tornen sus colores al son del silbido del viento, cuando las estrellas comiencen a brillar en el cielo, cuando los árboles se transformen en gigantes sombras tenebrosas, cuando tus ojos se conviertan en espejos de esa luna llena de estío y, por tu pálida piel, comiencen a resbalar diminutos cristalitos de Bohemia, tan duros como el plomo y tan frágiles como tu dolorido corazón…
Cristales rotos por la rabia, el dolor, la tristeza, la desolación, la amargura y el amor de no poder hablarte, contarte, pensarte, amarte, decirte…
Cuando en el mar se refleje la luna, en mis ojos se reflejarán los tuyos; cuando el sol se esconda tras las montañas, tú me estarás protegiendo del dolor; cuando las nubes cambien su color, mis labios tendrán tu mismo brillo; cuando las estrellas comiencen a brillar, nuestros brazos encontrarán su último destino; cuando los árboles se transformen en gigantes sombras, no necesitaré buscarte, pues siempre estarás a mi vera; cuando mis ojos sean espejos y mis lágrimas cristales invisibles, sobrarán palabras y actos, seremos solo tú y yo atrapados en una misma bola de cristal de la que jamás saldremos…
Gracias por hacerme sufrir…
"Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas." Pablo Neruda
Cristales rotos por la rabia, el dolor, la tristeza, la desolación, la amargura y el amor de no poder hablarte, contarte, pensarte, amarte, decirte…
Cuando en el mar se refleje la luna, en mis ojos se reflejarán los tuyos; cuando el sol se esconda tras las montañas, tú me estarás protegiendo del dolor; cuando las nubes cambien su color, mis labios tendrán tu mismo brillo; cuando las estrellas comiencen a brillar, nuestros brazos encontrarán su último destino; cuando los árboles se transformen en gigantes sombras, no necesitaré buscarte, pues siempre estarás a mi vera; cuando mis ojos sean espejos y mis lágrimas cristales invisibles, sobrarán palabras y actos, seremos solo tú y yo atrapados en una misma bola de cristal de la que jamás saldremos…
Gracias por hacerme sufrir…
"Algún día en cualquier parte, en cualquier lugar indefectiblemente te encontrarás a ti mismo, y ésa, sólo ésa, puede ser la más feliz o la más amarga de tus horas." Pablo Neruda
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